18 de junio de 2026, 13:02
El Gobierno cubano intensifica sus esfuerzos por atraer inversión extranjera en un intento de revitalizar su sector turístico, golpeado por sanciones internacionales, la pandemia y una caída histórica en el número de visitantes. Entre los socios potenciales destaca el Grupo Bin Haidar de Emiratos Árabes Unidos, que planea colaborar en el desarrollo de un lujoso complejo turístico en la isla de Santa María, un enclave paradisíaco frente a la costa norte de Cuba.
El presidente del conglomerado con sede en Dubái, Ali bin Haidar, expresó su interés por convertir la isla en un destino emblemático a través de ambiciosos planes, que incluso contemplan denominar al proyecto como 'Isla Trump' si prosperan las negociaciones con la organización estadounidense. Bin Haidar afirmó que se ha puesto en contacto con la familia del presidente Donald Trump para discutir los derechos de uso del nombre, aunque aún no se ha alcanzado ningún acuerdo formal, según publicó este miércoles el diario de Abu Dhabi, The National.
“Cuba es demasiado atractiva como para ignorarla”, comentó bin Haidar durante una reunión reciente en La Habana. El empresario destacó la urgencia del país por encontrar inversores que puedan transformar sus recursos turísticos, actualmente subutilizados, en oportunidades lucrativas. Según datos oficiales, mientras Tailandia recibe anualmente cerca de 50 millones de turistas, Cuba apenas alcanzó 1,8 millones el año pasado, una cifra alarmante considerando que en 2019 superaba los cuatro millones.
La presentación organizada por autoridades cubanas incluyó una oferta extensa: terminales de cruceros vacías, hoteles ociosos y playas vírgenes listas para desarrollos a gran escala. Cayo Santa María, conocido como la 'Rosa Blanca de los Jardines del Rey', podría convertirse en epicentro de esta nueva apuesta turística.
Aunque el embargo estadounidense continúa siendo un obstáculo clave para estos proyectos, inversores como bin Haidar confían en que las tensiones políticas disminuirán eventualmente. “Tarde o temprano, el mundo abrirá las puertas a Cuba”, señaló el empresario, quien desde hace más de cuatro décadas lidera iniciativas globales en sectores inmobiliario y comercial.
El optimismo de bin Haidar contrasta con las dificultades cotidianas a las que se enfrentan los operadores turísticos cubanos. Desde problemas en el suministro eléctrico y de agua hasta el encarecimiento de productos básicos, el panorama para empresas locales como hoteles y agencias de viajes sigue siendo incierto. Sin embargo, figuras como Camila García y Caridad Morales insisten en mantener la esperanza de que nuevos flujos de inversión sean el impulso necesario para recuperar el auge perdido del turismo en la isla.
Las relaciones diplomáticas y comerciales entre Emiratos Árabes Unidos y Cuba han experimentado importantes avances desde su establecimiento en 2002. Según datos del Ministerio de Economía emiratí, ambos países están colaborando en múltiples sectores, incluido el turismo, con un comercio exterior no petrolero que ya supera los 39 millones de dólares anuales.
Mientras tanto, el Gobierno cubano mira al Golfo como un socio estratégico. “Estamos abiertos a traer desarrolladores y expertos del sector turístico de las principales empresas internacionales”, afirmó el embajador de Cuba en EAU, Norberto Carlos Escalona Carrillo. Agregó que la experiencia empresarial de Trump facilita el diálogo, aunque las tensiones políticas con Washington siguen siendo un desafío.
Los documentos conceptuales del proyecto Isla Trump destacan una visión integral que va mucho más allá de un simple hotel. Con un núcleo de resort, torres emblemáticas y servicios exclusivos, la iniciativa busca redefinir el turismo de lujo en el Caribe. Bin Haidar confirmó que la construcción podría comenzar antes de fin de año si las aprobaciones necesarias son otorgadas.
En un país donde los días de gloria turística parecen lejanos, la colaboración con inversores internacionales como el grupo Bin Haidar podría marcar el inicio de una nueva etapa para el sector. “Hay que tener esperanza”, afirmó Julio Hernández, un artesano en La Habana. “No podemos perder la fe en que habrá un cambio”.
El presidente del conglomerado con sede en Dubái, Ali bin Haidar, expresó su interés por convertir la isla en un destino emblemático a través de ambiciosos planes, que incluso contemplan denominar al proyecto como 'Isla Trump' si prosperan las negociaciones con la organización estadounidense. Bin Haidar afirmó que se ha puesto en contacto con la familia del presidente Donald Trump para discutir los derechos de uso del nombre, aunque aún no se ha alcanzado ningún acuerdo formal, según publicó este miércoles el diario de Abu Dhabi, The National.
“Cuba es demasiado atractiva como para ignorarla”, comentó bin Haidar durante una reunión reciente en La Habana. El empresario destacó la urgencia del país por encontrar inversores que puedan transformar sus recursos turísticos, actualmente subutilizados, en oportunidades lucrativas. Según datos oficiales, mientras Tailandia recibe anualmente cerca de 50 millones de turistas, Cuba apenas alcanzó 1,8 millones el año pasado, una cifra alarmante considerando que en 2019 superaba los cuatro millones.
La presentación organizada por autoridades cubanas incluyó una oferta extensa: terminales de cruceros vacías, hoteles ociosos y playas vírgenes listas para desarrollos a gran escala. Cayo Santa María, conocido como la 'Rosa Blanca de los Jardines del Rey', podría convertirse en epicentro de esta nueva apuesta turística.
Aunque el embargo estadounidense continúa siendo un obstáculo clave para estos proyectos, inversores como bin Haidar confían en que las tensiones políticas disminuirán eventualmente. “Tarde o temprano, el mundo abrirá las puertas a Cuba”, señaló el empresario, quien desde hace más de cuatro décadas lidera iniciativas globales en sectores inmobiliario y comercial.
El optimismo de bin Haidar contrasta con las dificultades cotidianas a las que se enfrentan los operadores turísticos cubanos. Desde problemas en el suministro eléctrico y de agua hasta el encarecimiento de productos básicos, el panorama para empresas locales como hoteles y agencias de viajes sigue siendo incierto. Sin embargo, figuras como Camila García y Caridad Morales insisten en mantener la esperanza de que nuevos flujos de inversión sean el impulso necesario para recuperar el auge perdido del turismo en la isla.
Las relaciones diplomáticas y comerciales entre Emiratos Árabes Unidos y Cuba han experimentado importantes avances desde su establecimiento en 2002. Según datos del Ministerio de Economía emiratí, ambos países están colaborando en múltiples sectores, incluido el turismo, con un comercio exterior no petrolero que ya supera los 39 millones de dólares anuales.
Mientras tanto, el Gobierno cubano mira al Golfo como un socio estratégico. “Estamos abiertos a traer desarrolladores y expertos del sector turístico de las principales empresas internacionales”, afirmó el embajador de Cuba en EAU, Norberto Carlos Escalona Carrillo. Agregó que la experiencia empresarial de Trump facilita el diálogo, aunque las tensiones políticas con Washington siguen siendo un desafío.
Los documentos conceptuales del proyecto Isla Trump destacan una visión integral que va mucho más allá de un simple hotel. Con un núcleo de resort, torres emblemáticas y servicios exclusivos, la iniciativa busca redefinir el turismo de lujo en el Caribe. Bin Haidar confirmó que la construcción podría comenzar antes de fin de año si las aprobaciones necesarias son otorgadas.
En un país donde los días de gloria turística parecen lejanos, la colaboración con inversores internacionales como el grupo Bin Haidar podría marcar el inicio de una nueva etapa para el sector. “Hay que tener esperanza”, afirmó Julio Hernández, un artesano en La Habana. “No podemos perder la fe en que habrá un cambio”.
