La paralización de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, junto a ataques y el intento de imponer esquemas de “peajes” en el mar Rojo, han llevado a las aseguradoras a mantener vetada la región. Este bloqueo consolida costos de seguro que resultan inviables para los armadores.
Tras el vencimiento del memorando de 60 días entre Washington y Teherán, el tránsito por el estrecho de Ormuz se desplomó a solo 10 cruces diarios, frente a más de 100 previos a la guerra, según MarineTraffic.
El riesgo de daños materiales y pérdida humana —como el reciente ataque a un granelero con un marinero fallecido— disuade a los navíos de atravesar la zona.
El Joint War Committee (JWC) sigue catalogando el golfo Arábigo, golfo de Omán e Irán como zonas de alto riesgo de guerra, lo que obliga a contratar pólizas temporales con primas exorbitantes de hasta 6 millones de dólares.
Además, el sector enfrenta una regulación estricta de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que exige garantías sobre la no interacción con el régimen iraní ni pagos de peajes.
Esta situación volátil afecta también al mar Rojo, donde se denuncian intentos similares de cobro forzado, manteniendo la presión sobre el mercado asegurador marítimo global.
