27 de marzo de 2026, 9:23
Los países del Golfo insisten en que un eventual alto el fuego en el conflicto contra Irán debe ir más allá del simple cese de hostilidades y limitar significativamente la capacidad de Teherán para amenazar la región con ataques, programas nucleares y grupos proxy, según han señalado fuentes oficiales y expertos regionales.
Funcionarios de la región han transmitido a Estados Unidos, tanto públicamente como en privado, su temor a que una resolución apresurada deje a Irán como una "bestia herida" en las puertas del Golfo, sin abordar sus capacidades militares clave. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó este mes que el arsenal iraní ha sido reducido en un 90%, pero Teherán sigue lanzando misiles y drones contra infraestructuras críticas y países vecinos, causando al menos 30 muertos.
Países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Qatar han rechazado permitir el uso de su espacio aéreo para ataques y condenan los ataques de milicias proiraníes desde Irak y Líbano, donde Hezboláh continúa activo. Además, la preocupación crece por la posible apertura de un nuevo frente en Yemen, donde los hutíes, aliados de Irán, podrían intensificar su participación.
En declaraciones recientes, representantes del Golfo han enfatizado que "un simple alto el fuego no es suficiente" y exigen un acuerdo que aborde amenazas nucleares, misiles, drones y bloqueos como el impuesto por Irán en el Estrecho de Ormuz, responsable del aumento global en los precios del petróleo.
El ministro de Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, afirmó que Irán "ya no es un socio estratégico", mientras Emiratos Árabes mantiene una postura firme ante los ataques y advierten que no tolerarán vulneraciones continuas. La desconfianza predomina y el futuro de las relaciones en la región permanece incierto.
Funcionarios de la región han transmitido a Estados Unidos, tanto públicamente como en privado, su temor a que una resolución apresurada deje a Irán como una "bestia herida" en las puertas del Golfo, sin abordar sus capacidades militares clave. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó este mes que el arsenal iraní ha sido reducido en un 90%, pero Teherán sigue lanzando misiles y drones contra infraestructuras críticas y países vecinos, causando al menos 30 muertos.
Países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Qatar han rechazado permitir el uso de su espacio aéreo para ataques y condenan los ataques de milicias proiraníes desde Irak y Líbano, donde Hezboláh continúa activo. Además, la preocupación crece por la posible apertura de un nuevo frente en Yemen, donde los hutíes, aliados de Irán, podrían intensificar su participación.
En declaraciones recientes, representantes del Golfo han enfatizado que "un simple alto el fuego no es suficiente" y exigen un acuerdo que aborde amenazas nucleares, misiles, drones y bloqueos como el impuesto por Irán en el Estrecho de Ormuz, responsable del aumento global en los precios del petróleo.
El ministro de Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, afirmó que Irán "ya no es un socio estratégico", mientras Emiratos Árabes mantiene una postura firme ante los ataques y advierten que no tolerarán vulneraciones continuas. La desconfianza predomina y el futuro de las relaciones en la región permanece incierto.
