lunes 24/1/22

Expertos de la ONU han avisado este lunes ante el Consejo de Seguridad de que la crisis en Yemen "se agrava", mientras los combates cerca de la zona de Marib y la escasez de combustible aumentan las necesidades humanitarias. "La guerra eclipsa todo", ha dicho el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y coordinador de Ayuda de Emergencia, Martin Griffiths, antes enviado especial para Yemen.

Según los informes, la ofensiva en la provincia de Marib y los enfrentamientos en casi 50 otras líneas del frente "han matado o herido a más de 1.200 civiles, con el colapso de los servicios públicos privando a las personas de agua potable, saneamiento, educación y atención médica, y el cólera y Covid-19 se propagan bajo esas condiciones", ha detallado. Griffiths ha cifrado en 20 millones las personas que "necesitan asistencia humanitaria y protección" y ha hecho hincapié en que cinco millones de personas están a un paso de sucumbir a la hambruna y las enfermedades que la acompañan, así como diez millones más están justo detrás de ellos. "La hambruna no es solo un problema de alimentos, es un síntoma de un colapso mucho más profundo", ha lamentado, al tiempo que ha añadido que "la gente se muere de hambre no porque no haya comida, sino por que no puede pagarla".

Asimismo, se ha referido a que los ingresos "están desapareciendo", especialmente los salarios de los funcionarios públicos, que representan una cuarta parte de la población. "Pagarles pondría dinero en los bolsillos de la gente y mantendría los servicios en funcionamiento", ha apuntado al respecto, para añadir que "la moneda yemení colapsada" es "especialmente desastrosa para un país tan dependiente de las importaciones".

De este modo, ha pedido a las partes del conflicto en Yemen un alto el fuego que, como ha destacado, "dará un respiro a los civiles desesperados y creará el espacio necesario para abordar los impulsores de la crisis".

Por su parte, la directora ejecutiva del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Henrietta Fore, ha indicado que 2,6 millones de niños son ahora desplazados internos, privados de atención médica, educación, saneamiento y agua potable. Fore ha recordado también que el producto interno bruto de Yemen ha caído un 40 por ciento desde 2015 y, a pesar de la disponibilidad de alimentos, 21 millones de personas, incluidos casi once millones de niños, necesitan ayuda humanitaria, mientras 20 millones carecen de acceso a los servicios de salud.

"Ser niño en Yemen es cosa de pesadillas", ha apostillado, para criticar que "un niño muere cada 10 minutos por causas prevenibles" en el país, mientras los padres luchan por proporcionar suficiente comida a sus familias. "Los niños que tienen la suerte de asistir a la escuela podrían morir a causa de una bala, una explosión o una mina terrestre, reclutados para luchar o obligados a contraer matrimonio porque su familia simplemente no tiene opciones", ha agregado, para reclamar que se coloque a los niños "en primer lugar" y que se permita a UNICEF un acceso humanitario "sostenido en todas partes.

Para esto, ha pedido la eliminación de los obstáculos burocráticos y la apertura del puerto de Hodeidah para la entrega de alimentos y combustible. "La comunidad internacional debe aumentar la ayuda, ya que los niños de Yemen necesitan una paz completa y duradera", ha zanjado. Por su parte, el subsecretario general para Oriente Próximo, Asia y el Pacífico, Khaled Khiari, ha indicado que es "imperativo" reanudar un proceso político "liderado por Yemen" para "llegar a una solución negociada del conflicto".

Por su parte, la portavoz del el Fondo de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Katerina Kitidi, ha alertado de que 24.000 personas han huido de Marib desde que comienzos de año debido a los combates en la gobernación, al tiempo que ha advertido sobre las necesidades humanitarias de las comunidades desplazadas, lo que incluye refugio. La gobernación de Marib ya acoge a una cuarta parte de los cuatro millones de desplazados internos de Yemen. Las personas que han huido desde el principio de 2021 han buscado ayuda en centros urbanos y en unos 150 asentamientos informales. Una evaluación reciente de ACNUR ha mostrado que las condiciones de estos asentamientos son "deplorables". Están superpoblados --acogen a casi 190.000 personas--, son inadecuados y muchos de ellos están dañados por las recientes inundaciones y los incendios causados por cocinar al aire libre.

La ONU avisa de que la crisis de Yemen se agrava y apunta a combates cerca de Marib
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