domingo 28/11/21

Bienestar y cuidado corporal

"Una genética o una forma de ser o personalidad puede condicionarnos, pero siempre seremos libres de construir nuestra mejor versión"

 El autoconocimiento como saber de los saberes para alcanzar una vida buena cuenta con diferentes ramas que deben ser objeto de estudio, a saber: el cuerpo y la mente. Cada rama debe ser analizada y estudiada como parte y como todo, es decir, en relación con el resto de ramas; nunca podríamos sacar conclusiones y teorías sobre una de estas ramas sin tener en cuenta al resto. Por ejemplo, el avance de la Neurociencia está demostrando que la mente tiene cada vez más incidencia en el plano físico por lo que muchas enfermedades podrían tener su causa en algo que está sucediendo en la mente. Ahora, ya no sirve sólo con examinar físicamente al individuo, también tenemos que saber cómo se encuentra su estado mental. Así podremos sacar las mejores conclusiones.

Adentrarnos en el autoconocimiento significa que, a través del estudio, cada vez sabemos más acerca de cómo funciona nuestra mente, qué hay escondido en nuestro inconsciente; cómo funciona nuestro cuerpo y cuáles son sus necesidades.

En este texto, vamos a enfocarnos en el aspecto del cuerpo. El cuerpo ha sido el gran olvidado durante muchos años.

No podemos llegar a experimentar verdadero bienestar si nuestro cuerpo no está sano y atendido. El cuerpo, al igual que la mente, es moldeable, es decir, con nuestra intención podemos darle forma y dirigirlo hacia donde queramos. El conocimiento de nuestro cuerpo implica saber cuáles son sus necesidades y atenderlas con el fin de llegar al punto de bienestar al que aspiramos.

Conocer nuestro cuerpo y cuidarlo requiere prestar atención a nuestra alimentación, a la actividad física, a las rutinas de cuidado de piel, cabello y dentadura, a la higiene en general. También, necesitamos aprender a escucharlo; ¿dónde me duele? ¿Cuándo está incómodo? ¿Qué me está diciendo?

Seguro que no pocas veces habrás oído a alguien decir: "soy así y no voy a cambiar" o "esta es mi constitución". Ser capaces de amarnos y aceptarnos tal como somos es una tarea ardua que requiere de mucho autoconocimiento y comprensión. Una genética o una forma de ser o personalidad puede condicionarnos pero siempre seremos libres de construir nuestra mejor versión. Eso significa que somos moldeables.

Alimentación

¿Cuántas propuestas de alimentación sana y adecuada existen hoy en internet? Miles, hasta el punto de que hay mucha información contradictoria sobre qué es bueno y natural comer.

Lo más inteligente, y no me explayaré demasiado en este punto pues no soy ninguna especialista en temas de nutrición e higiene, es que sepas prestar atención a cómo responde tu cuerpo ante ciertos alimentos y productos como cremas o aceites. Volvemos a la idea principal que describía en párrafos anteriores sobre el autoconocimiento: poner atención a lo que sucede para saber cómo respondo ante ello. Por ejemplo, si me tomo un puñado de cacahuetes y siento cómo mi estómago se hincha y me produce gases y malestar, es síntoma de que algo en mi cuerpo relacionado con esos frutos secos no está bien, puede ser intolerancia o cualquier otra cosa. Lo importante es atender a ello, si no lo atiendo, esto mismo volverá a pasar, pero no seré consciente de que son esos cacahuetes la causa de que me esté hinchando.

El Ayurveda (medicina tradicional de la India) o la medicina china, por ejemplo, proponen sistemas y análisis que nos hablan sobre el estado del paciente o su tipología cuerpo-mente-espíritu. Son visiones que atienden al ser humano como un todo, desde un punto de vista holístico, en el que es tan importante conocer las características mentales y emocionales del individuo como algunos datos fisiológicos. Gracias al análisis de esta información, se puede identificar a qué modelo del sistema pertenece el individuo y cuáles son las rutinas de autocuidado, así como los alimentos más acordes con su persona.

Por todos lados puedes encontrar propuestas para seguir dietas veganas, vegetarianas, cetogénicas pero, lo más importante, como se ha subrayado anteriormente, es prestar atención a lo que sucede en nuestro cuerpo; atender a nuestras emociones, ver cómo respondemos ante ciertas circunstancias y cómo actúa nuestro cuerpo ante ciertos alimentos. Más allá, hay que reducir al máximo los alimentos superfluos, cuanto menos, mejor, y apostar por alimentos de temporada y locales. La ingesta compulsiva de alimentos superfluos suele venir provocada por crisis emocionales que no estamos atendiendo. 

Una mala relación con nuestro cuerpo, derivada de una falta de respeto y amor hacia él y de una ignorancia o desconocimiento sobre cómo atenderlo es, en muchos de los casos, causa fundamental para el desarrollo de comportamientos tóxicos y autodestructivos. El no aceptar nuestro cuerpo tal como es se deriva del desconocimiento sobre cómo relacionarnos con él, a lo que se suele sumar el abandono del cuidado corporal y, en no pocas ocasiones, el maltrato a éste.

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