23 de abril de 2026, 13:12
El Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó este miércoles que Emiratos Árabes Unidos (EAU) está preparado para enfrentarse al grave impacto económico derivado del conflicto bélico con Irán, aunque advirtió sobre la alta incertidumbre que genera esta situación.
En una entrevista, el director regional del FMI, Jihad Azour, calificó la guerra como “repentina, severa y muy perturbadora” y reconoció que sus consecuencias podrían ser más graves que una crisis petrolera tradicional, dada la afectación directa a infraestructuras críticas y al cierre parcial del Estrecho de Ormuz, vital para el transporte energético mundial.
Azour destacó que EAU lleva décadas lidiando con diversas crisis internacionales –como la financiera de 2008, la pandemia de Covid-19 y conflictos regionales– lo que ha fortalecido su capacidad de respuesta para brindar confianza a ciudadanos y mercados mediante medidas rápidas y efectivas.
Según la última revisión del FMI, el crecimiento económico de EAU en 2026 se ha ajustado a la baja del 5% al 3,1%, con una recuperación esperada al 5,3% en 2027; sin embargo, la duración y magnitud del conflicto serán claves para determinar el verdadero impacto. La producción petrolera emiratí cayó un 35% en marzo, afectando los ingresos del país.
Además, las actividades no petroleras –incluyendo comercio, turismo y servicios financieros– también se han visto perjudicadas por los ataques iraníes a la infraestructura civil y los aeropuertos. En respuesta, el Banco Central inyectó cerca de 8.000 millones de dólares para garantizar liquidez y estabilidad financiera.
Azour concluyó que la mejor manera de mitigar riesgos es contar con sólidos colchones fiscales y políticas que fortalezcan las instituciones para acelerar la recuperación ante la actual coyuntura.
En una entrevista, el director regional del FMI, Jihad Azour, calificó la guerra como “repentina, severa y muy perturbadora” y reconoció que sus consecuencias podrían ser más graves que una crisis petrolera tradicional, dada la afectación directa a infraestructuras críticas y al cierre parcial del Estrecho de Ormuz, vital para el transporte energético mundial.
Azour destacó que EAU lleva décadas lidiando con diversas crisis internacionales –como la financiera de 2008, la pandemia de Covid-19 y conflictos regionales– lo que ha fortalecido su capacidad de respuesta para brindar confianza a ciudadanos y mercados mediante medidas rápidas y efectivas.
Según la última revisión del FMI, el crecimiento económico de EAU en 2026 se ha ajustado a la baja del 5% al 3,1%, con una recuperación esperada al 5,3% en 2027; sin embargo, la duración y magnitud del conflicto serán claves para determinar el verdadero impacto. La producción petrolera emiratí cayó un 35% en marzo, afectando los ingresos del país.
Además, las actividades no petroleras –incluyendo comercio, turismo y servicios financieros– también se han visto perjudicadas por los ataques iraníes a la infraestructura civil y los aeropuertos. En respuesta, el Banco Central inyectó cerca de 8.000 millones de dólares para garantizar liquidez y estabilidad financiera.
Azour concluyó que la mejor manera de mitigar riesgos es contar con sólidos colchones fiscales y políticas que fortalezcan las instituciones para acelerar la recuperación ante la actual coyuntura.
